La experiencia con la acompañante fue bastante mala y la recomendación no la daría. Los clientes señalan que su respuesta fue rápida al momento de la reserva, pero el punto más crítico fue la falta de puntualidad. Se acordó un horario y, en vez de aparecer en el lugar a tiempo, tardó más de 50 minutos sin una explicación clara. En el motel la comunicación se volvió confusa, con mensajes que le indicaban que “ya estaba llegando” pero sin llegar a la hora pactada. El servicio en sí resultó insuficiente, con una valoración de 0/10 en cuanto a implicación y calidad general. Además, la valoración física se dejó en 0/10, indicando que no se logró confirmar su apariencia real. En cuanto a la actitud, la escort fue rápida en responder al contacto inicial, pero luego mostró una actitud evasiva al no presentarse a tiempo. En conjunto, el servicio está marcado por la impuntualidad y una falta de cumplimiento de los acuerdos, lo que provoca que los clientes no la recomienden ni quieran repetirla.