La escort, de unos 29 años y 1.60 m, con un físico flaquita y “rollitos” que le valieron un 8/10, tiene una cara pícara y una sonrisa bella. La atención fue muy amable y rápida: respondió rápido a los mensajes y guió al cliente a la casa con habitaciones espaciosas en Castilla. El trato fue cordial, aunque la acompañante se detuvo varias veces para revisar su celular, lo que dejó al cliente con la sensación de que la experiencia se vio interrumpida. En cuanto a la actividad, empezó con un baile sexy y una breve sesión de sexo oral con condón; el cliente señala que el oral no fue tan bueno y que la escort no parecía disfrutarlo mucho. Luego procedieron a posiciones como misionero, 4 y en su parte superior; la lubricación y el ritmo fueron aceptables, aunque el cliente sintió que la sesión fue algo corta y “sin chispa”. El servicio se calificó con 6/10, aunque el físico y la actitud suman 8/10. No se recomienda con total seguridad y el cliente duda si volverá, pues le falta esa “chispa” que buscaba. Con solo una reseña, no se pueden detectar patrones repetitivos, pero la interrupción por teléfono parece un detalle que afecta la calidad.