La experiencia con la prepago fue bastante mala y no se recomienda. Los clientes encontraron que el servicio ofrecido estaba lejos de lo que se promocionaba. En cuanto al físico, la escort era “rellenita” con buenas tetas y nalgas gorditas, pero la atención y la propuesta de servicios fueron muy limitadas. No hubo besos, picos ni oral real; el “oral” que se hizo fue muy normal y rápido, y la propia acompañante aclaró que no iba a dar cariño ni afecto, solo “coger”. El trato fue algo indiferente: el cliente pidió varias veces la disponibilidad de otra persona (Salomé) y la escort insistía en sí, pero en el momento no estaba, lo que generó frustración. El entorno físico tampoco ayudó: el cuarto de servicio era incómodo porque había otras nenas en la sala y el acceso se sentía medio forzado. En general, el valor percibido fue bajo (solo 4/10 en calidad y 2/10 en implicación), y la actitud era “solo abrir piernas y ya”. No se aconseja repetir el servicio ni recomendarlo a otros.