La experiencia con la prepago fue totalmente negativa. A la gente que la había visto en fotos le daban una pinta muy bonita, pero al conocerla no coinciden con lo que aparecen en línea. La valoración física quedó en 2/10, la cara sobremaquillada 1/10 y la altura apenas 1.62 m. En cuanto al servicio, se describió como mediocre y casi forzado: la escort intentó alejar al cliente varias veces, no dejó que se acercara ni le permitió tocarla suavemente. La propuesta de “adicionales” se sintió más una presión que una opción, y la actitud general era distante y poco cordial. Al final, el cliente pidió un masaje de cortesía y se fue sin que le ofrecieran un despedida correcta. No hubo ningún gesto de cortesía ni respeto al finalizar. En resumen, la prepago no se recomendó en absoluto y el cliente dijo que no volvería. Para los hombres que buscan una experiencia fluida y agradable, esta opción no resulta viable.