Los comentarios sobre la prepago son algo mixtos. En este caso, el catador quedó descontento con la experiencia: la acompañante, que aparenta tener entre 25 y 30 años, tiene un físico robusto, piel blanca y piernas largas, pero el review indica que no es lo que él busca (prefiere chicas más delgadas y “teens”). La actitud fue algo reservada y nerviosa; se mostró poco comunicativa y no dio besos. En cuanto al servicio, la escort sí realizó bucal, pero dejó de hacerlo antes de terminar, y el catador tuvo que intervenir. También le molestó que la acompañante se sintiera incómoda al ser vista por extraños y que la relación no fuera tan fluida como esperaba. A pesar de eso, se menciona que está dispuesta a filmar y que trabaja en hoteles de la zona norte de Tigre. El patrón que se percibe es que, aunque la prepago ofrece servicios básicos (bucal, posibilidad de filmar), su falta de experiencia y su actitud algo tímida pueden resultar en una experiencia que no cumpla con las expectativas de quienes buscan algo más “teens” y comunicativo. No se recomienda repetir el servicio, aunque se reconoce que la escort puede ser adecuada para quienes no tengan requisitos tan específicos.