La mayoría de los hombres que han contratado a la prepago valoran su físico como un gran atractivo: cuerpo atlético, pecho muy desarrollado y sin barriga, con una silueta bien definida. La valoración de su apariencia facial suele ser moderada, entre 6 y 7 de 10, aunque el resto del cuerpo le da un punto extra. En cuanto a su trato, la respuesta de la escort suele ser amable y receptiva; la clienta se presenta con una energía positiva y una vestimenta sencilla que facilita la conexión. Los servicios que destacan son el oral con condón y la forma de disfrutar la zona erógena, con un manejo de los pechos que resulta “chimba” para los que gustan de la talla grande. Sin embargo, se señala que carece de atención a los besos y no realiza ese tipo de contacto, lo que reduce la experiencia para quienes buscan una interacción más completa. En resumen, los clientes aprecian la calidad física y el desempeño oral, pero critican la falta de besos y la poca interacción verbal, lo que puede hacer que no repitan el servicio.