La gente que ha contratado a esta escort, a quien llamaremos *prepago*, llega con expectativas de una experiencia buena, pero en la práctica el resultado suele quedar por debajo de la media. En cuanto a la apariencia física, la prepago se describe como delgada, 165 cm de altura, con 6 de 10 en físico y solo 3 de 10 en rostro, con estrías en la barriga y un aliento a cigarro que molesta a varios. Sus senos y nalgas son considerados bonitos, pero la calidad de su cara y su higiene bucal dejan mucho que desear. A nivel de actitud, es amable y nunca la vemos negarse a nada; siempre muestra disposición para servir. En cuanto a los servicios, suele ofrecer masajes con aceite, oral con y sin condón y, en ocasiones, juegos con el pecho. El nivel de implicación ronda el 8 de 10, pero la calidad del servicio se puntúa entre 5 y 7 de 10, y la mayoría de los usuarios dicen que no se recomienda ni repetir. El patrón recurrente es que, pese a ser trabajadora y dispuesta, la prepago no logra cumplir las expectativas de los clientes por su aspecto y por la falta de chispa en sus movimientos.