La experiencia con la escort resulta bastante buena según el relato. La acompañante es joven, entre 21 y 30 años, con un físico que llama la atención: pecho grande y bien definido, cola con tatuaje, rostro “muy linda” y cabello corto que le da un toque más atractivo. El lugar donde se llevó a cabo el encuentro era su departamento, ordenado y limpio. En cuanto a la actitud, al principio la escort parece un poco callada, pero cuando la conoces se vuelve más cercana y amena, lo que hace que el ambiente sea cómodo. La sesión incluyó besos, un “par de sentones” y la exploración de su cola y pechos, pero el hombre menciona que no llegó a tiempo para la práctica completa que deseaba (no consiguió el “chiquito”). No se mencionan problemas de higiene ni de puntualidad, y la cliente parece ser independiente y estar bien preparada. En resumen, la calidad del servicio es alta, la apariencia muy atractiva y la actitud amable, aunque el tiempo disponible limita la cobertura completa de los deseos del cliente.